Viajar con trabajo remoto
Lifestyle Design

#47.- 5 formas de aprovechar el trabajo remoto y la independencia geográfica

Imagina un estilo de vida en el que puedes elegir sin ninguna limitación el lugar donde quieres vivir. 

Imagina que los países empiezan a generar visas especiales para trasladarte sin necesidad de tener la nacionalidad y quedarte por largas temporadas como nómada digital.

Imagina que tu empresa te da permisos especiales para salir a dar una vuelta al mundo o instalarte en cualquier parte que quieras.

Si hubieras leído eso el 2015 habrías pensado que sonaba bien, pero que estaba loco. Que jamás un virus nos mandaría a nuestras casas y que las principales empresas del mundo permitirían que sus colaboradores fueran independientes para elegir desde que parte trabajar. “Location independent” como dicen los países del norte.

Ahora que muchas empresas han adoptado el teletrabajo como su nueva forma de trabajar y que muchos profesionales han decidido ser emprendedores o freelancers, las condiciones están dadas para salir a cumplir tus sueños viajeros al mismo tiempo que trabajas y desarrollas tu carrera profesional.

Pero más allá de trabajar desde un escritorio en mi casa o en un cowork, ¿cómo puedo aprovechar el trabajo remoto para abrazar mis pasiones?

1.- Adoptar el estilo de vida #VanLife

Hoy en día es cosa de entrar a las redes sociales (principalmente en Instagram y Tiktok) para encontrarse a miles de personas que adoptaron esta corriente o “lifestyle” (¿o será el algoritmo que me empuja a recorrer el mundo :)?. 

Muchos se convierten en influencers e inspiran a muchas personas que desde sus casas ven esos viajes en ruta en donde una furgoneta es su casa temporal (algunas veces incluso definitiva) y salen a rodar por las carreteras del mundo.

Son los vanlifers. Personas que convierten una van en su casa movil. Increíbles diseños de antiguos buses escolares o pequeños furgones donde incorporan camas, cocinas, baños, paneles solares y todo lo necesario para recorrer el mundo sobre ruedas.

Si te interesa, te recomiendo seguir en Instagram a Octavia Viajando o leer el blog de Sin Fronteras Family para encontrar inspiración y ver que se puede hacer solo o en familia. Y que los límites los ponemos nosotros.

2.- Elegir tu ciudad favorita en el mundo

No importa si sueñas con Madrid o Nueva York. Tampoco si es Ubud en Bali o una ciudad cerca del mar en India. El trabajo remoto abrió las puertas para que las personas puedan trasladarse a países con los que antes solamente soñaban conocer en algunas vacaciones. Y no solamente a las ciudades más cotizadas.

La decisión sobre que ciudad elegir, siempre irá de la mano con los intereses personales de cada uno. Si eres amante de la moda, puede tener sentido instalarse en Paris, Londres o Tokyo. Si en cambio lo tuyo es la gastronomía, no descartaría Lima, Bangkok o Delhi.

¿Sientes esa bocanada de libertad cuando piensas en esto? 

Hoy en día hay muchas visas para nómades digitales en otros países. Aunque incluso podrías hacerlo en tu país. Basta un buen internet, un portatil o una tablet y a instalarse. (En este artículo te recomiendo las que considero son las mejores ciudades para esto).

3.- Convertirte en un nómada digital

Una cosa es instalarse en un lugar de forma indefinida y otra muy distinta es estar en movimiento. Más cercano a los “vanlifers”, los nómadas digitales o “digital nomads” son personas que están permanentemente en movimiento y van a su aire.

Buscan lugares donde se pueda hacer coworking o donde puedan arrendar en Airbnb un lugar para trabajar (les recomiendo la nueva startup Wander) y sin importar si es un departamento, una casa o un hostal, generan sus labores desde ese lugar. Suelen ser trabajadores freelancers, emprendedores o trabajar en empresas que se adaptaron al trabajo remoto 100% (ya sean grandes multinacionales o pequeñas empresas).

Vivir en movimiento no es para todos, pero con esta nueva forma de trabajo podrás ir haciendo checks a tu bucketlist y no dejar ningún sueño a la espera de las tan ansiadas vacaciones.

Tu vida pasa a convertirse en un viaje permanente que cabe en una mochila o una maleta.

4.- Viajes por largas temporadas

Imagina que no quieres instalarte indefinidamente en un lugar, pero te encantaría ir algunos meses a disfrutarlo y aprender. Quizás 3 meses a aprender inglés a Sydney o 6 meses recorriendo la toscana italiana mientras te instalas en Florencia.

En este formato tienes tu base de operaciones pero sales un lapso a “tu segunda casa”. Tu hogar y tu lugar permanente de residencia siempre es el mismo, pero ciertos meses al año, buscas un lugar que te haga feliz. En el intertanto, puedes arrendar (alquilar) tu casa mientras estás instalado en ese otros destino.

Hace años conocí a un profesor que amaba Paris. Y todos los años se iba 4 meses haciendo intercambio de casa con un parisino y ya tenía sus cafeterías favoritas en su barrio. Las librerías que le permitían descubrir nuevas novelas. Y ya después de algunas visitas, empezó a hablar cada vez mejor francés.

¿Te gustaría hacer algo como esto?

5.- Una cabaña en medio de la naturaleza

Imagina un bosque. Una playa secreta. Una montaña nevada. O incluso una granja en una zona rural llena de animales. Todas esas alternativas están hoy en día al alcance de la mano de los trabajadores remotos.

En España llaman “neorurales” a los que se instalan en campos, fincas o pequeños pueblos rurales y que suelen venir de ciudades. En Suecia hay muchos que arman sus cabañitas en el bosque y desde ahí trabajan. O a los que les gustan los deportes invernales, se instalan en medio de la montaña.

Otra vez la libertad que para muchos, es un valor intransable.

Ocio y trabajo no tienen que estar separados a un avión de distancia. Y el estilo de vida que queremos, no puede depender de una oficina. Es por eso que si eres fanático de las cabañas y te gustaría abrazar esta tendencia, busca el hashtag #cabinporn y a soñar.

¿Cómo lo hemos aprovechado nosotros?

Con mi familia viajera hemos sido nómadas digitales, nos hemos instalado en nuestras ciudades favoritas y hemos vivido en una tiny house en el campo.

No tenemos a la vista adoptar la vida en una van, camper o furgoneta, pero si queremos instalarnos por temporadas durante el año en diferentes lugares. Nuestro sueño es mezclar nuestra cabaña en el campo, alguna ciudad que nos encante y algún lugar lejano en el mundo para ser unos exploradores.

Imagínalo así:

  • Nuestra base en Puerto Varas y el campo.
  • 3 meses en una ciudad o lugar nuevo al año.
  • 1 mes al año un viaje en movimiento.

8 meses en un lugar, 3 meses en una locación secundaria y 1 mes viajando en movimiento. ¿Suena bien o no?

Ese es el sueño que estamos intentando diseñar, y aunque suene algo muy difícil, puedes construirlo poco a poco.

¿Y qué pasa con el trabajo híbrido?

Para que ir a medias si podemos ir con todo. Sobre todo en esos casos donde la mitad de la semana debes ir a una oficina y por tanto pierdes la libertad de aprovechar las tendencias que te conté previamente.

Mi visión es que las empresas que obligan a sus colaboradores a ir a las oficinas (incluso solo algunos días a la semana o al mes) perderán talento de primer nivel que sueña que el trabajo lo ayude a cumplir sus sueños, y no que sea una razón para aplazarlos.

Esto no significa que no tengan oficinas y que las personas puedan ir si quieren. Esa si es una propuesta de valor. Pero el dejarlos viajar o instalarse en otros lugares, tiene y seguirá teniendo un valor intrínseco gigante de motivación (mira este artículo que escribí sobre motivación en el trabajo).

Muchas personas entendieron que la productividad y el desempeño laboral no dependen de ir a una oficina y que las fronteras espaciales y mentales son simplemente limitaciones para que las personas puedan diseñar sus planes de vida.

¿Te atreves a cumplir tus sueños al mismo tiempo que eres un gran profesional?

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