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#23 – Los grandes dolores de la vida ponen todo en perspectiva

Soy de los que cree profundamente en el valor intrínseco de los seres humanos. Valoro las diferencias y la riqueza de las vivencias únicas por las que todos hemos pasado. Cada intimidad compartida con nuestros seres queridos y cada pequeño triunfo que hemos podido celebrar. Amo conocer la profundidad honesta de cada una de esas historias y personas detrás.

Por más que algunas veces pareciera que nos estandarizamos como especie, he comprobado que en la profundidad todos somos distintos. Miramos el mundo desde lugares diferentes, por que nuestra experiencia pasada genera un filtro o un prisma que refleja variados colores y atributos. Eso es hermoso.

No solo es nuestra información genética la que nos diferencia. Son los viajes, son nuestras aventuras, nuestros emprendimientos, nuestras relaciones, nuestras tragedias, nuestros fracasos, nuestros sueños. Nuestras vidas únicas.

Las buenas vivencias y la sensación de estabilidad

He tenido suerte. Toda mi vida la he tenido. Relaciones saludables, trabajos apasionantes y aventuras con las que siempre soñé. Me he rodeado de personas maravillosas y redes muy estimulantes. He construido cosas y he soñado otras que he podido cumplir. He viajado mucho, he tenido salud y he tenido la suerte de aprender de gente increíble.

En mi caso visualizo la suerte y el azar con mucha humildad y gratitud. Es cierto que algunos de mis triunfos han provenido del enorme esfuerzo personal o de buenas decisiones. Pero sobre la base del azar que me permitió nacer donde nací.

La naturaleza me dio buenas cartas y los que me conocen saben que he sido muy humilde para jugar con ellas intentando llevar siempre la gratitud, el optimismo, la amabilidad y la cercanía al frente. La vida entrega y quita. Y cuando entrega hay que saborear.

Pero también da golpes implacables que te recuerdan la fragilidad

La pandemia global fue un disparo de francotirador a los proyectos que llevábamos años construyendo (estos). Vengo de la industria travel tech, y de un minuto a otro veía que todo lo que habíamos armado con tanto esfuerzo se desmoronaba ante mis ojos.

Trataba de ser optimista aunque el escenario era realmente desolador para la industria de los viajes. A nuestros clientes les prohibían viajar y a nosotros venderles. Y eso por casi un año.

Todo eso conlleva para un emprendedor muchos momentos difíciles. Sacar gente que jamás sacarías, apretar la caja, dejar de generar ingresos como empresa y como persona y el luchar contra una incertidumbre implacable.

Sin embargo todo eso ocurría en el mundo de la empresa. Y para eso me había formado. Para ser flexible y ágil y aprovechar las oportunidades cuando se presentaban. Creamos Consultok.com y Zetap.me en semanas y sabíamos que con todo el músculo que habíamos desarrollado, nos adaptaríamos rápido y sobreviviríamos.

El golpe más duro de todos que me dio la perspectiva

Todo cambió cuando vino un segundo golpe y esta vez no desde el trabajo. Hace un mes nació mi segunda hija que llegó al mundo sonriendo en medio de estos tiempos difíciles. Rafaela nos quitó la calidad del sueño, pero nos regaló la felicidad que la pandemia nos había hecho cuestionar.

Grande, sana, fuerte y con una hermana mayor increíble. Rodeado de mujeres que me hacen despertar con todo el fuego para construir un mundo mejor. El alma estaba de vuelta en el cuerpo, y daba lo mismo el obstáculo que nos pusieran. Lo resolveríamos. La “manada” estaba unida y lista para cualquier cosa.

A las 12 de la noche de un día cualquiera, la Rafa empezó con algunas señales extrañas. Su respiración estaba diferente y estaba sin ganas de comer. Durante el día había llorado un poco más de lo normal. Pero tampoco algo que hiciera presagiar lo que vendría después.

La llevamos justo a tiempo a la clínica. No habría pasado esa noche, y por cerca de una semana no supimos si lo lograría. Le tocó dar la batalla más difícil que cualquier ser humano puede tocarle dar en toda su existencia. Y ella la dió con solo semanas de vida.

Todo vuelve al lugar que corresponde. La perspectiva

¿Por qué y por quienes luchamos? ¿Con quién nos rodeamos? ¿Cómo utilizamos nuestro tiempo e intelecto? ¿Cuales son nuestras causas y con quién queremos perseguirlas?

Estuvimos apunto de perder a nuestra hija y desde ese lugar todo se ve distinto. Ciertas cosas que en la vorágine del día a día parecían terribles, dejan de serlo cuando te das cuenta que hay cosas infinitamente peores. Y también observas como pequeñas cosas que suelen darse por obvias, empiezan a cobrar mucho más sentido y quieres saborearlas lentamente.

El mundo sigue en pandemia. Los viajes (y por tanto la mayoría de nuestros proyectos) siguen inciertos y la situación no es fácil. Pero mi hija está viva. 

Con esto a la vista, mi manada está herida pero lista para cualquier desafío que le mundo nos quiera poner. Mientras tanto, empezaré a poner la energía con mucho más sabiduría. Seré más asertivo y pondré límites que quizás antes no ponía. Seguiré dedicando tiempo a conversar con gente que tiene una historia que contar (puedes agendarme un cafecito virtual aquí). Seguiré llenando de besos y abrazos a mis mujeres y a mis seres queridos.

La vida me dio una mala partida. Pero con la misma humildad, optimismo y gratitud que cuando tuve buenas cartas seguiré batallando por hacer las cosas bien. Por ser un mejor papá, un mejor esposo, un mejor amigo, un mejor profesional, una mejor persona con una historia única, como la de todos, que desde el dolor viene de vuelta con todo el power a armar los proyectos del futuro.

POST QUE SE ENMARCA EN EXPERIMENTO DE 50 DÍAS

Este artículo se enmarca dentro de un experimento de 50 días que busca implementar un pequeño life hack de mejoras marginales en el cuál escribiré 50 artículos, haré 5.000 abdominales y leeré 1.000 páginas de un libro en otro idioma. Puedes ver los detalles aquí.

Pequeñas conclusiones

1.- En escribir este post me demoré un poco más de 1 hora incluyendo la carga, encontrar las fotos y todo lo necesario. Si soy honesto, me demoré varios días definiendo si seguía con este ritual o no. Pero acá estoy de vuelta.

2.- Hacer 100 abdominales ya volveré.

3.- 21 minutos leyendo 20 páginas del libro “Tiny Habits“ de BJ Fogg.

TOTAL: 1 hora 21 minutos – 23/50 (46%) del desafío completo.

2 Comments

  • Fran Del Fierro

    Qué buen post Caco… inspirador! Creo que todos hemos librado nuestras propias batallas durante esta pandemia, unas más duras que otras, pero tus palabras seguro nos identifican a muchos. Un abrazo

  • Antonio Andrés

    Concuerdo en mucho de lo que escribes ex compañero 😉 Tremenda batalla la que les ha puesto la vida enfrente .. los felicito por el optimismo y toda la fuerza !!

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