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#19 – ¿Qué es el Shinrinyoku y como te cambia la vida?

No soy de los que suelen meditar. Cada vez que he intentado hacerlo y probar formas de respiración o posiciones, me canso y me siento incómodo. De hecho el solo hecho de escribirlo me hace darme cuenta lo ignorante que soy al respecto.

En alguna época de mi vida me tomé muy en serio el trote y quienes meditaban me comentaban en ese entonces que muchas de las cosas que el trote me hacía sentir, y que yo les contaba entusiasmado, eran parecidas a las sensaciones de la meditación.

El descubrimiento del bosque

Hace cerca de 6 meses nos vinimos a vivir al campo (puedes leer los motivos acá) y aprovechar las virtudes del trabajo remoto para que como familia tomáramos esa decisión que hace mucho tiempo soñábamos. Abrir el mundo y las oportunidades laborales a través de internet, pero con los beneficios de un entorno privilegiado y diferente. Nos convertimos en “Neorurales”.

Cuando terminábamos de trabajar empezamos a hacer una huerta, a plantar árboles, a comer más sano, a volvernos más activos, a disfrutar paseos familiares, a leer al lado de la chiminea y sobre todo…a caminar por el bosque.

El shinrin yoku o baño de bosque

El termino nació con Akiyama Tomohide, el director de la agencia forestal de Japón en 1982 e inspirado en las tradiciones sintoístas y budistas de contacto con la naturaleza  a través de los 5 sentidos.

Más tarde se probó que ayudaba significativamente en el control del stress, aportaba al sistema inmunológico y disminuía los niveles de fatiga, ansiedad y depresión.

Una práctica que partió formalmente en Asia se fue trasladando rápidamente a occidente y se volvió cada vez más habitual. Aunque no todos tienen el privilegio de tener acceso al bosque.

Mis baños de bosque

Dos veces al día. Una antes de partir mis actividades y otro al atardecer, me voy a caminar o sentarme en medio del bosque. A escuchar el río, los pájaros, el viento entre las ramas. A sentir el olor (¿han sentido el olor del bosque y la tierra húmeda? Si lo han hecho, de seguro estarán transportándose al bosque en su imaginación). O a tocar la “piel” de los árboles o el musgo en las piedras. 

Un ritual de “meditación” donde tomas conciencia del “aquí y ahora”, y de pronto ya no tomas más conciencia de nada. El cerebro descansa y haces un “reset” para mantenerse lúcido, tranquilo y energizado. Algunas veces solo, y otras acompañado. Algunas veces buscando inspiración y fuego, y otras tranquilidad. El bosque te lo regala generosamente.

2020 ha sido un año muy duro para todos. Y para mi como emprendedor travel tech y con una industria turística muy golpeada, este ritual ha sido un descubrimiento superlativo. Fue la puerta a nuevas prácticas como el ritual de los árboles (puedes leer el artículo acá) y también para enfrentar flexible y lúcido las dificultades.

Y tú, ¿tienes cerca un bosque o un árbol para abrazar? ¿Habías escuchado sobre los baños de bosque?

POST QUE SE ENMARCA EN EXPERIMENTO DE 50 DÍAS

Este artículo se enmarca dentro de un experimento de 50 días que busca implementar un pequeño life hack de mejoras marginales en el cuál escribiré 50 artículos, haré 5.000 abdominales y leeré 1.000 páginas de un libro en otro idioma. Puedes ver los detalles aquí.

Pequeñas conclusiones

1.- En escribir este micro post me demoré 35 minutos incluyendo la carga, encontrar las fotos y todo lo necesario.

2.- En hacer 100 abdominales me demoré un poco menos de 3 minutos en 5 series de 20 y algunos segundos de descanso entre cada una.

3.- 17 minutos leyendo 20 páginas del libro “Tiny Habits“ de BJ Fogg.

TOTAL: 55 minutos – 19/50 (38%) del desafío completo.

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