Sonrisas y risas
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#15 – No seamos tan serios

Vengo de una carrera de “serios” (Derecho) y de un magister de “serios” (MBA). De un contexto donde la seriedad es atractiva y dónde la amabilidad suele confundirse con debilidad. De un lugar donde sonreír puede incluso ser un insulto, y reír una falta de modales.

Seriedad tiene dos acepciones que parecieran convivir muy bien cuando utilizamos el término. Pero que su significado es fuerte y nos lo debiéramos tomar “en serio”.

Por un lado, seriedad viene de la falta de alegría de una persona. Y por otro, suele asociarse a la actitud responsable al hacer algo. El problema ocurre cuando equiparamos ambas. 

¿Se necesita tener falta de alegría para hacer las cosas bien? ¿Alguien que es muy alegre no es capaz de trabajar responsablemente?

Seriedad y éxito

Cuando hablamos del éxito en un artículo anterior (puedes revisarlo acá) decíamos que suele estereotiparse lo que el éxito conlleva. Dinero, trajes costosos…y seriedad. Personas que no sonríen son aquellos poderosos que nos transmiten a diario el mensaje de que hacer las cosas bien funcionan mejor con el ceño fruncido y no con una sonrisa en el rostro.

Sin embargo esta es una falacia que seguimos, como muchas cosas, sin cuestionarlo. 

Cuando estudiaba mi MBA tenía un maravilloso profesor que sin embargo decía algo con lo que aún hoy no estoy de acuerdo. Siempre nos comentaba que mantener el rostro serio, le da solemnidad a las cosas que hacemos. Nos toman más “en serio” y nos permite encarar el mundo laboral y de los negocios traspasando una imagen de éxito que será mucho más beneficiosa para nosotros. 

No hay duda que puede haber algo de razón a nivel empírico, pero que algo sea de una manera, no quiere decir que siempre tiene que ser así. Recuerden que este blog existe para celebrar el pensar diferente y encarar las cosas de ángulos muy distintos. En nuestros propios términos.

En lo personal, nunca me resonó la afirmación de ese profesor. Y hoy más que nunca me hace sentido que encaremos el trabajo de una forma distinta. Con optimismo, energía alta y ojalá con una sonrisa en el rostro. Eso no significa que no haya momentos de seriedad (o concentración) o que ciertas personas sean serias sin forzarlo. Pero es nuestro deber intelectual no confundir hacer las cosas bien con seriedad.

La alegría es contagiosa y refresca de energía

Ya hemos hablado otras veces de Ronaldinho Gaucho. Probablemente uno de los jugadores más exitosos de la historia del futbol. Con una sonrisa siempre en el rostro, nos transmitía su goce y su talento al mismo tiempo. Un jugador que hacía las cosas mejor que casi todos, que el fútbol era su profesión, que ganaba mucha plata, pero que su cara siempre nos mostraba que vivía en estado de flow mientras ejercía su trabajo.

Como tantas cosas que damos por hecho y que repetimos sin pensarlas, el ser serio para ser aceptado y valorado es una falacia que va cambiando en la medida que dejamos de replicarla. Y si no vamos a poder hacerlo en masa por que es una práctica ya asumida, entonces seremos los emprendedores, los que cuestionaremos el status quo, los que tomaremos las banderas del “early adopter” y seremos los pioneros en sonreír como una señal de satisfacción.

Jacinda Ardern, la actual primera ministro de Nueva Zelanda es reconocida por ser empática, querible siempre con una sonrisa en el rostro. Muchos la han criticado diciendo que eso la hace una lider débil, y su respuesta siempre ha sido:

“Requiere mucha fortaleza ser una lider empática”

Jacinda Ardern

Y que el resto lo confunda, no ha impedido que se convierta en una de las líderes más reconocidas a nivel mundial en uno de los países donde las cosas mejor se hacen. 

Y tu, ¿eres de los que regala sonrisas?

POST QUE SE ENMARCA EN EXPERIMENTO DE 50 DÍAS

Este artículo se enmarca dentro de un experimento de 50 días que busca implementar un pequeño life hack de mejoras marginales en el cuál escribiré 50 artículos, haré 5.000 abdominales y leeré 1.000 páginas de un libro en otro idioma. Puedes ver los detalles aquí.

Pequeñas conclusiones

1.- En escribir este micro post me demoré 30 minutos incluyendo la carga, encontrar las fotos y todo lo necesario.

2.- En hacer 100 abdominales me demoré un poco menos de 3 minutos en 5 series de 20 y algunos segundos de descanso entre cada una.

3.- 21 minutos leyendo 20 páginas del libro “No Filter: the inside story of Instagram”. (Me falta poco para terminar)

TOTAL: 54 minutos – 15/50 (30%) del desafío completo.

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