Campo en el sur
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Primer fin de semana en el campo

Y nos vinimos al sur de Chile.

La pandemia como gatillante de un sueño que teníamos hace años. Irnos a vivir a la Patagonia y que el campo fuera nuestra plataforma para cumplir sueños familiares, emprendedores y viajeros.

Esta aventura y nuevo estilo de vida tiene una raíz en nuestra propia historia familiar. Conectarse con el pasado de inmigrantes alemanes. Viajeros y emprendedores que dejaron la zona de confort y se aventuraron a construir sus vidas en las tierras salvajes del sur. Igual a lo que nosotros queríamos hacer hoy.

Tierras cada vez menos salvajes, son para nosotros un paraíso que queremos descubrir y estamos con toda la energía para adaptarnos y volvernos parte de este nuevo ecosistema para nosotros. Sin idealizar, pero con mucho optimismo. ¿Qué tal saldrá todo esto?

La mudanza

Cambiarse de casa es muy burocrático. Gestionar una mudanza incluye permisos, salvoconducto notarial, declaraciones juradas, camiones y un largo etc. Y si a eso le sumamos hacerlo en medio de la pandemia, la cosa puede ser aún peor.

Como familia tomamos la medida de autoimponernos cuarentena incluso antes de que se empezaran a tomar medidas en el país. Sin salidas fuera de casa y con decisiones muy estrictas, que por suerte podíamos ejecutar gracias al trabajo remoto y que nos impusimos por cuidarnos y cuidar.

Sin embargo el tiempo de encierro nos permitió desempolvar un viejo sueño. “Irnos a vivir al sur”.

Nos tocó hacer todo el proceso de embalaje y mudanza muy solitarios en lo funcional, pero con mucho apoyo emocional de amigos y familia. Todos entendían que las circunstancias nos habían ayudado a emprender ese sueño que ya hace años les habíamos contado.

Hicimos nuestras primeras salidas de casa a la notaría para conseguir documentos (cuando será el día que todo eso se pueda hacer digital) y empezamos con los preparativos finales para salir a la carretera.

Con mucho esfuerzo y poco más de un año atrás nos habíamos comprado un campo cerca de Puerto Varas y habíamos construido una “Tiny House“ para tener un lugar donde llegar en nuestras permanentes escapadas al sur. Hoy sería nuestra base de operaciones para un nuevo estilo de vida.

Cargamos un pequeño camión que contratamos que fue el día anterior a nuestra salida, dormimos con mucho nervio en unos mat de yoga (Si, no fue muy cómodo), y despertamos temprano para partir rumbo al sur.

10 horas de ruta con torrenciales lluvias, sólo unas paradas funcionales en el camino para echar bencina, y una llegada en medio de la noche al campo.

El sueño que hay detrás

Calidad de vida para nuestras hijas, una plataforma para seguir conectado al mundo a través de internet, un ecosistema emprendedor y pujante cerca (Puerto Varas, Osorno y Valdivia), posibilidad de aprender sobre como comemos y vivimos, pero sobre todo, una oportunidad de estar en un lugar que con la Fran siempre nos ha encantado. El verde sur.

Con el apoyo de mis socios y equipo, los proyectos siguen con más empuje que nunca (bendito internet y trabajo remoto).

La Fran que por su embarazo y Covid19 decidió poner la salud como prioridad número uno y cuidarse 100% fue artífice también de esta aventura.

¿Y si comemos los que nosotros mismos producimos? ¿Se pueden crear soluciones con impacto global desde cualquier parte del mundo con acceso a internet? ¿Cómo nos conectamos con la naturaleza y los actores rurales de nuestro país? ¿Qué podemos aprender de la vida que llevan las personas fuera de la ciudad? ¿Podemos los emprendedores ser un granito de arena que aporte a la descentralización?

Esas y muchas preguntas queremos responderlas en los meses que vienen. Y queremos contar como nos va por que también es una forma de mantenernos conectados con lo que somos y de donde venimos.

Lo que viene en el futuro

Hoy completamos nuestros primeros días desde acá. Nuestra aventura es indefinida, pero tampoco es rígida. Somos viajeros y también somos flexibles a aceptar lo que pase. Si hay que volver, lo haremos. Y si nos encanta y funciona, no tenemos problema en quedarnos para siempre.

El tiempo dirá, y mientras tanto nosotros trabajaremos duro y felices en la adaptación.

Y si lo pensamos bien, mantener la distancia social se hace mucho más fácil cuando el patio es uno como este:

El campo en medio del invierno

¡Que vengan muchas aventuras extraordinarias mientras cumplimos nuestro sueño! ¿Cuál es el tuyo?

8 Comments

  • Luz González

    Que valientes!!! Felicitaciones mucho éxito y mucho cariño a tu familia!!!
    Nosotros tbm tenemos un terreno en Ensenada.. pensando en lo mismo, solo que no alcanzamos a construir nada aún!!!
    Si tienes los datos de la empresa que les ayudo seria bkn porque estoy cotizando y viendo como hacerlo para cuando termine esto!
    Saludos!!!

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